El inexplicable DESASTRE del equipo cubano en la Can-Am League

Puede sonar disparatado a la luz de lo ocurrido, pero muchos de los jugadores que nos representan en la Can-am tienen más nivel que esa lid y otros están a la altura de ella.
Puede sonar disparatado a la luz de lo ocurrido, pero muchos de los jugadores que nos representan en la Can-am tienen más nivel que esa lid y otros están a la altura de ella.
Foto: Daniel de Malas.
Por Oscar Sánchez.

¿Volvieron a perder hoy? ¿Qué le pasa a esa gente? Son las preguntas que más me han hecho en este mes de junio. La interrogante voló siempre sobre la actuación de la selección cubana que justamente hoy concluye su paso por la Liga Canadiense Americana (Can-am).


La afición no escondió su decepción, porque en pelota todo se externa. Los adjetivos filosos, que pasaron desde penoso hasta bochornoso, tuvieron asiento en que tal vez ninguna otra representación nacional había perdido tantos juegos, cualquiera fuera el torneo.

No tuvimos ni siquiera una imagen de lo ocurrido, tampoco la posibilidad de conocer las opiniones de peloteros y directivos sobre lo que acontecía. Sí accedimos a informaciones de la lid, en la que hasta el pasado martes Cuba bateaba para 294 (con Juan C. Torriente, Guillermo Avilés, Jefferson Delgado y Yordanis Samón, por encima de 300 y Yosvani Alarcón trepado arriba de 400); tenía 16 errores en 19 partidos y 6,38 de promedio de carreras limpias por juego, solo mejor o menos malo que el cuerpo de lanzadores de República Dominicana, al igual que Cuba, invitada a la justa.

Visto así, el pitcheo hundió al equipo de Roger Machado en la Can-am. A los lanzadores le pegaron 217 jits, que vienen siendo 12 por partido; hasta el desafío 18, habían regalado 93 boletos en 162 entradas, a cinco por cada juego. Es decir, pusieron en circulación, solo por esas cifras, a un promedio de 17 hombres por choque.


Tras caer en el pasado Clásico Mundial por la paliza holandesa de 14-1, lo cual selló la actuación cubana en aquella porfía sin victorias en la segunda vuelta, dijimos: «lo que no puede hacer la pelota es rendirse. Lo he dicho muchas veces, tenemos el material humano que es lo más importante, lo que hay es que conducirlo en un ambiente que convoque sus cualidades y brinde el espectáculo que el pueblo espera de su deporte nacional».

Hoy lo suscribo. No voy a intentar justificar nada de lo sucedido en la Can-am; sería ir contra la corriente, pero sí esbozaré algunos criterios, que quizá hayan atentado contra el desenvolvimiento de los peloteros y propiciado el malestar que siente la afición.

Un proceso deportivo, está claro, tiene un carácter pedagógico. Es decir, se guía, enseña, se conduce, se desarrolla y se perfecciona. En tal sentido una confrontación ha de tener objetivos bien definidos, de preparación, desarrollo o competitivo. Creo que la Can-am, para el grupo que está allí, entendiéndolo como equipo, no llega a cubrir esos fines.


Si lo tomamos como desarrollo, hay un elemento que chocaría. Ese colectivo de jugadores tiene una edad promedio de 27 años, con 11 con 30 o más abriles (el 41 % del grupo); situarlo en calidad de preparación nos llevaría a la pregunta ¿qué tenemos por delante en seis meses? Y nos parece que no cabría en la categoría de competencia, pues jugamos 21 partidos dentro de un calendario en el que no se aspira ni individual ni colectivamente a nada. Si los ganas todos, no pasa nada, si los pierdes tampoco.

Todo esto tiene un impacto visible en una importantísima condición en la expresión de un deportista, la motivación. Si a lo anterior le agregamos que hay peloteros en la Can-am que están jugando desde el torneo Sub–23 del 2016 hasta hoy, como Yoelkis Céspedes (ha jugado sin parar desde mayo de ese año), esperar altos resultados es casi una quimera, son de carne y hueso, no máquinas. Veintitrés de los 27 que están ahora bajo las órdenes de Roger Machado, comenzaron la Serie Nacional 56 el 7 de agosto del 2016 y terminarán el venidero 7 de julio en Carolina del Norte, el tope con la organización USA-Basseball. Y ojo, el 7 de agosto comienza la 57 campaña cubana.

Puede sonar disparatado a la luz de lo ocurrido, pero muchos de los jugadores que nos representan en la Can-am tienen más nivel que esa lid y otros están a la altura de ella. La prueba es que los contratados allí, seis en total, que sí están compitiendo, pasan por una buena temporada. Yordan Manduley tiene 379 de average, con 32 anotadas y OPS de 886, el mismo de Yurisbel Gracial, que compila 333, con 28 empujadas, cuatro dobles e igual número de jonrones. Y Lázaro 
Blanco, que como ellos milita en los Capitales de Quebec, con 6-1 es líder en juegos ganados. En los Trois Rivieres, Julio Pablo Martínez y Alexander Ayala encabezan a su equipo a la ofensiva con 368 y 338, respectivamente. El primero con OPS de 995 y el segundo con 733. La excepción es Miguel Lahera, que no ha tenido un rendimiento acorde con su probado talento.


También es cierto que se enfrenta un cuatrienio con el regreso a los Juegos Olímpicos (2020), la intención de recuperar el cetro en los Panamericanos (2019) y el V Clásico Mundial (2021) y es menester ir dando pasos desde ahora. Pero estos serían más seguros, si se pisa con los pies de quienes correrían en aquellos terrenos.

No digo que estas sean las causas de lo que pudiéramos llamar Canamicidio, pero creo que son elementos a tener en cuenta. Por ejemplo, un objetivo de preparación hubiera cumplido allí una preselección Sub-18, que terminó su campeonato nacional recientemente y ahora se adiestra para el mundial, en septiembre, allí mismo en Canadá. Esos peloteritos, a lo mejor no están al nivel de la Can-am,pero esta le hubiera aportado y un resultado como el que hemos visto ahora, aunque a nadie le gusta perder, se hubiera argumentado. Pero ahora, con todo y lo que podamos razonar, es bien difícil darle un criterio a la afición que pueda sostener este infierno beisbolero del mes de junio.



Comentarios

  1. El inexplicable DESASTRE del equipo cubano en la Can-Am League.
    Con ese titular era de esperar un articulo repleto de analsis innecesarios, paños tibios y justificaciones.
    Esto ni es un desastre ni es inexplicable.
    Un desastre es un hecho subito e inesperado, un terremoto, accidente. Con todas las nefastas politicas y decisiones no se podia esperar resultados diferentes, solamente el RIDICULO.
    Lo que esta pasando con el beisbol cubano es un CRIMEN y los criminales son las autoridades cubanas, unicos responsables de la profunda crisis, la corrupcion, la inmoralidad, la falta total de valores en todos las esferas de la vida de la sociedad.

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  2. Mas de la misma vulgaridad. Vean esta noticia
    Dirección del cuerpo técnico del equipo Cuba de Baseball protagoniza vergonzoso espectáculo antideportivo en último juego de la liga Can-Am.

    http://www.americateve.com/videos/direccion-del-cuerpo-tecnico-del-equipo-cuba-baseball-protagoniza-vergonzoso-espectaculo-antideportivo-ultimo-juego-la-liga-can-am-217050

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