A casi dos décadas del único Juego Perfecto en Series Nacionales

Este diciembre 22, hace ya 18 años Maels lanzó, sin dudas, uno de los partidos más grandes en la historia del béisbol cubano desde 1962: El único Juego Perfecto en las 57 Series Nacionales.
Este diciembre 22, hace ya 18 años Maels lanzó, sin dudas, uno de los partidos más grandes en la historia del béisbol cubano desde 1962: El único Juego Perfecto en las 57 Series Nacionales.
Foto tomada del sitio de origen
Por Yirsandy Rodríguez.

¿Qué te viene a la memoria cuando recuerdas al derecho espirituano Maels Rodríguez? Todavía tengo en mi mente varias imágenes… Estoy viendo a un hombre seguro en el montículo, con los ojos fijos en la mascota de su receptor, soltando humo de su mano derecha con movimientos elegantes en el “windup” y una velocidad aterradora. Salió una bola rápida de su brazo —de aquellas de 97 y hasta más de 100 mph—, y el bateador abanicó al aire con un swing perdido. La tanda se fue de uno, dos y tres… Maels regresa al dugout enfocado, y todavía no hace un gesto que demuestre estar satisfecho con su trabajo, a pesar de ponchar a los tres bateadores…


Este diciembre 22, hace ya 18 años Maels lanzó, sin dudas, uno de los partidos más grandes en la historia del béisbol cubano desde 1962: El único Juego Perfecto en las 57 Series Nacionales.

Aquel derecho de la recta imponente, que hizo memorable el número “44” desde la campaña 1996-1997, en apenas seis temporadas se convirtió en uno de los pitchers más dominantes de finales de los 1990s. Maels era un lanzador especial, y los años lo demuestran, pues nadie después de él ha vuelto a protagonizar una temporada de 200 ponches en la historia del béisbol cubano. El diestro de Sancti Spíritus fue dueño de los ponches en la era que lanzó: Precisamente durante el trance donde los bateadores dejaron de utilizar el bate de aluminio, para volver a pararse en el home plate con el de madera. 

El valor de Maels y su talento para ridiculizar al más experimentado o encendido de los bateadores del momento, ha transcendido hasta nuestros días. Él superó las expectativas después de lanzar ese Juego Perfecto, y en corto tiempo se convirtió en el gran “Cacique” del “Strikeout”. A casi 15 años de la última ocasión que subió al box en la pelota cubana, aún es imposible olvidar su casta, y esa auténtica manera en que hizo del arte del pitcheo una obra maestra cuando tenía a sus rivales en dos strikes.


¿Quién era y en qué se convirtió Maels Rodríguez luego de rozar la perfección?

Unas 38 aperturas antes de lanzar su obra maestra, aquel Juego Perfecto que le abrió las puertas al estrellato del béisbol cubano en 1999, Maels ya estaba dando de qué hablar. Lanzando para Sancti Spíritus, en sus dos primeras campañas alcanzó récord de (12-21) con un equipo que ganó solo 60 partidos de 180 decisiones. Aunque adjuntó marca perdedora, su registro de 258 ponches —el tercero de todos los lanzadores del país entre 1996 y 1999— demostró que estaba a punto de dar el gran salto a la élite del pitcheo nacional. Solo dos serpentineros alcanzaron más ponches que Maels en las primeras dos temporadas desde su debut: José Ibar (347) y Yosvani Aragón (259). No obstante, la mejor tasa SO9 le correspondía a Maels, dejando atrás a José Ariel Contreras (8.99) y Omar Luis (8.68), justo en las últimas dos temporadas donde los bateadores utilizaron el bate de aluminio. O sea que, sin dudas, antes de protagonizar el Juego Perfecto ya Maels era un lanzador de grandes perspectivas para el futuro.




El Juego Perfecto

Cuando Juan Rodríguez Tabares, el umpire principal del partido, decretó la voz de ¡play ball!, eran las 7:35 de la noche del 22 de diciembre de 1999 en el estadio José Antonio Huelga. ¿Quién lo iba a decir? Lo que quizás se perfilaba como una jornada intrascendente en la 39na Serie Nacional, diez jugadores encabezados por Maels en el centro del diamante, protagonizaron un día único e inigualable al menos hasta hoy, 18 años después. 

Jugaban los Gallos de Sancti Spíritus vs Las Tunas, dos conjuntos perdedores y con pésimas marcas en sus últimos cinco años. El balance de los espirituanos era (120-25), mientras los tuneros jugaban para (136-238). Así que, ¿cuál era el incentivo mayor en el 15to desafío de la temporada regular de 1999-2000?... Realmente ninguno más allá de ver lanzar a una figura en ascenso, el diestro espirituano Maels Rodríguez. 

Antes de disparar su primer pitcheo frente al hombre proa de los tuneros, el jardinero izquierdo Abeisy Pantoja, Maels tenía dos aperturas sin decisiones, con una tasa de ponches de 10.80, después de eliminar a 12 oponentes por la vía de los strikes en 10 innings. Era apenas el 41er juego iniciado de su carrera, lo que hace aún más difícil la posibilidad de que un jugador obtenga un Juego Perfecto antes de lanzar sus primeras 250 entradas en Series Nacionales. En el primer inning combinó dos ponches, a Pantoja y Amaury Suárez, respectivamente, para luego obligar a Danel Castro a conectar un batazo por tierra al short stop. De todo lo fascinante de la noche, aquí está lo más sensacional.


La tensión más grande del juego: Quizás deberíamos decir que fue en cada out después del primer enfrentamiento contra el line up, precisamente cuando un lanzador comienza a palpar el No-Hitter. Pero la mayor presión estuvo en la novena entrada, justo cuando Maels dominó al emergente Alexander Guillén en un rodado al campo corto. ¿Cuál era la razón? Sancti Spíritus aún no había anotado carreras en las primeras ocho entradas, así que el duelo marchaba 0-0, y el Juego Perfecto peligraba aún más si los Gallos no anotaban la carrera en el final de la novena entrada.

La decisión: He aquí las cosas que hacen al béisbol uno de los deportes más sensacionales, donde no hay nada “seguro” hasta el último out. El peor bateador o el que jamás imaginaste que podría hacerlo, un día te sorprende, tal y como sucedió para la decisión del Juego Perfecto. Un ponche de Osdelvis Bernal inició el noveno capítulo… para agregar mucho más drama. No obstante, el antesalista Liusvany Meneses, golpeó un sencillo de rolling al right field frente al abridor tunero Jorge Ochoa, y la potencial carrera del éxito entró en circulación. Ahí vino otro sencillo de Eduardo Rubalcaba al left y, acto seguido, Yunier Mendoza dejó caer un elevado detrás de la antesala, pero Meneses se lanzó hacia el home plate y Pantoja lo puso out con un tiro que pudo hacer historia. Llegó el momento donde el béisbol rompe todos los guiones, y en el cajón de bateo estaba parado el segundo bate, Omar Arrozarena, un hombre de .217 BA antes del partido, pero con 2-for-4 en la noche… Imagino que, si escuchas los numeritos de su carrera, quizás no creerías lo que hizo o entenderías lo importante que fue su turno al bate en ese instante: Bateó .240/.293/.283 en 17 temporadas, con un jonrón cada 493 PA’s y 62 ponches por encima de sus 246 paseos. Su BABIP histórico era .238 antes de esa campaña, y .247 en el final de su carrera. Sin embargo, ¡bota los números por la ventana! Arrozarena bateó un sencillo por tercera y le dio el éxito del Juego Perfecto a Maels Rodríguez.



Lo curioso en los 27 outs: Hasta el hombre de más ponches en cualquier quinquenio que usted pueda buscar del béisbol cubano, por supuesto que sintió presión. Un dato lo demuestra totalmente: Maels no consiguió ningún inning de tres ponches, luego de iniciar el primero, segundo y octavo episodio sacando por la vía de los strikes a sus dos primeros oponentes.

Rival más difícil: Supongo que no hubo otro que Danel Castro, el único de los 27 outs que falló tres veces y Maels no lo pudo ponchar.

El legado: ¿Qué más podríamos agregar? Entre 54 partidos de No-Hitter en la historia de las Series Nacionales, Maels Rodríguez todavía es el primer y único lanzador con un Juego Perfecto.

Dueño de una época en el prodigioso arte de ponchar

No voy a decir que Maels Rodríguez fue el lanzador más dominante del béisbol cubano entre 1996 y 2001. Dejo algunos números a su consideración:


¿Qué dice sWAR? 

La métrica sWAR es una versión que les brinda BaseballdeCuba, y es simplemente la puntuación del ypWAR en cada temporada de un lanzador, correspondiente a la década que se analice. En este caso se tomaron los años de 1996 a 2001, con las Series Nacionales de la 37 a la 41, y todas las estadísticas de los lanzadores con al menos 150 innings en ese lapso de tiempo. El cálculo del sWAR parte de la comparación de cada lanzador con el jugador de remplazo en los años escogidos, utilizando como base fundamental el FIP ajustado. También se analizan las tasas de producción de los pitchers, como SO9, SOBB, WHIP y la manera en que ellos detienen a la oposición.

He aquí el listado de los mejores lanzadores en ese sWAR durante el quinquenio que combinó los últimos dos años del bate de aluminio y los primeros tres del regreso del bate de madera:

LanzadorEquiposWAR
Maels RodríguezSSP97.2
José Ariel ContrerasPRI93.9
José IbarHAB91.8
Pedro L. LazoPRI79.0
Ciro S. LiceaGRA75.8
Raúl ValdésHAB74.0
Norge L. VeraSCU73.8
Yovani AragónSSP73.5
Vicyoandry OdelínCMG73.0
Faustino CorralesPRI63.9

¿Qué dice SO9? 

Por supuesto, la superioridad de Maels en ponches es realmente grande: El sentenció a 917 bateadores por la vía de los strikes, sacándole 219 K’s a José Ariel Contreras, quien le siguió con 698. Si miramos esos 219 strikeouts de ventaja y lo comparamos con el resto de los lanzadores, el resultado es aún más increíble: 88 pitchers con al menos 150 innings, se fueron con menos de 219 ponches en la era donde reinó Maels. ¡Eso es impresionante!

Aquí les dejo las mejores tasas SO9… y, claro, ya saben quién es el líder:
LanzadorEquipoSO9
Maels RodríguezSSP11.25
José Ángel GarcíaHAB9.70
Faustino CorralesPRI9.61
José Áriel ContrerasPRI9.17
Omar Luis MartínezCMG8.68
José IbarHAB8.52
Eddy Nelson SavónGTM8.38
Michel PérezVCL8.37
Roidel EnríquezVCL8.18
Yovani AragónSSP7.75

Aunque el sWAR fue realmente alimentado por la gran tasa de ponches de Maels, sus numeritos contra la oposición también te dejan boquiabiertos: Admitió apenas un .276 BABIP en una era donde los bateadores golpearon .313, incluso más alto que el promedio de .312 en las últimas campañas de 2007 a 2017. El wOBA de sus rivales fue apenas .253, el segundo detrás de José Ibar, quien marcó un .249, algo impensable después de enfrentarse a 2619 bateadores. Si miras en esa lista y vez delante de los nombres que aparece Maels, es fácil entender que él pasó a ser en un corto tiempo el lanzador más difícil de batear en el béisbol…


La increíble temporada de 263 K’s

Lo que primero hizo ese superdotado del montículo, Manuel Alarcón, en aquella memorable temporada de 200 ponches con Mineros en 1968, un año después fue superado por el zurdo de Industriales, Santiago “Changa” Mederos. El estelar y elegante lanzador que inmortalizó el número “32” en su espalda, retiró a 208 rivales por la vía del strikeout en 1969. Esa marca vivió por más de treinta años, hasta que llegó Maels con su estela de 263 ponches.

En la noche del 24 de marzo de 2001, Maels tenía 207 strikeouts, a solo uno de alcanzar a “Changa” Mederos. Así que el reto parecía fácil: Tres bateadores enfrentados después, y el hombre de la bola rápida imbatible consiguió sus ponches 208 y 209, frente a Reemberto Rosell y Yagency Socarrás, respectivos primero y tercer bate del line up de Cienfuegos. Esos, fueron tan solo dos en una noche donde paseó por siete innings con 12 ponchados ante 26 oponentes.

Después de esa actuación en un nocaut por 12-0 de los espirituanos, su tasa cerró con 12.85 SO9, y siguió subiendo hasta marcar un 13.27 al final de la temporada regular. Fue una actuación única, algo que ni el mismo Maels pudo repetir, quedándose con 219 ponches al año siguiente en 165 innings, los mismos que lanzó en 155.1 IP durante su año récord.


La última apertura de su carrera fue contra Industriales el 4 de abril de 2003, con el brazo lastimado y pasando por momentos de dolor al verse totalmente limitado de esa gran capacidad para ponchar. Regaló 12 bases por bolas y ponchó solo a dos, después de abandonar el montículo en cinco entradas. Dejó perdiendo el juego por 5-2, pero los Gallos se revelaron con un rally de ocho carreras en el octavo episodio. Así que Maels no perdió su última batalla en Series Nacionales.

Tras su lesión, el peor oponente que pudo enfrentar en su carrera de seis temporadas, el béisbol perdía a uno de los pitchers más emocionantes del juego. El hombre que hacía temblar a los bateadores con su poderosa recta, e inspiraba respeto de solo subirse al montículo.

A 18 años de su gran Juego Perfecto el 22 de diciembre de 1999, el legado de Maels Rodríguez Corrales va más allá de la actuación perfecta en un partido, pues siempre será recordado como uno de los grandes lanzadores que ha tenido el béisbol cubano de todos los tiempos.


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