Villa Clara y Sanctis Spiritus, por un 2do puesto que sabe a oro

El próximo martes sabremos en que terminara todo, ya entonces a la Serie le restarán nueve partidos y la incertidumbre
El próximo martes sabremos en que terminara todo, ya entonces a la Serie le restarán nueve partidos y la incertidumbre

Por Alexander García Milián

Es un título quizás tan alegórico como el drama que representa lo que se pone en juego. Un poco más, un poco menos rimbombante pero la cuestión podría definirse por aquí...Es el segundo lugar de la Serie 58 lo que se quiere, un boleto seguro a los Playoff, el empezar las semifinales de local.


Una barrida sonada en el estadio Sandino, es el precedente más cercano que une el destino de Villa Clara y Sanctis Spiritus. Una barrida que sacó los fantasmas del miedo para unos, los miedos a ser fantasmas para los otros. Un pasado lleno de esperanzas que se fue, una esperanza que se aferra al pasado y sobrevive con los dos equipos.

Al momento de escribir estas líneas ya inicio el decisivo enfrentamiento entre azucareros y gallos. El naranja de ambos uniformes se torna casi exacto para evocar la paridad entre ambos elencos. 

Un resultado 2- 1 es lo que más conviene a las dos escuadras y es lo más lógico, a mi entender. El pitcheo tiende para Villa Clara, con Alaín Sánchez abriendo el primer juego. Pero la verdad no la tiene nadie y a pesar de que Villa Clara se ha impuesto en predios espirituanos en dos de las tres subseries, nada está escrito.



En el estadio José Antonio Huelga, las hueste de Paret deben probar de que están hechos, si en verdad tienen madera para avanzar y hacer soñar a la afición. Es la posibilidad de hacer creer que las comparaciones con los equipo de Pedro Jova y aquellas actuaciones en los 90, tienen sentido. Es el gran medidor, la hora de definir y decir presente.

Para algunos analistas, la tropa de José Raúl Delgado por su parte, tiene el cartel de favorito en el duelo pero el terreno, el indescifrable terreno es más más que nunca un enigma. Los Cepeda, Mendoza y Acebey serán duro escollo, pero la gasolina parece acabarsele a los espirituanos.

La otra faceta y hablando claro, sin menospreciar es que en los últimos años, estos equipos, tal vez sean los más amarillos de la pelota cubana. Y digo amarillo pues la analogía se decanta sola por citar un calificativo a la palabra cobarde.



Varias generaciones de uno y otro conjunto han dejado con las ganas a su gente. Desde la derrota espirituana con Holguín en 2002, los yayaberos con Lourdes Gourriel y su familia jamás llegaron a lo que simularon ser, campeones.

Al menos Villa Clara ganó ya en 2013 y el peso les disminuyó un poco. La tropa del centro de la Isla, ha sido la más estable de los primeros diez años en este siglo pero igual, solo el cetro obtenido por Ramón Moré solventa un poco las angustias.

El próximo martes sabremos en que terminara todo, ya entonces a la Serie le restarán nueve partidos y la incertidumbre, esa que nos roe a todos lo fanáticos al béisbol en Cuba se habrá disipado algo... 

Nos vemos a la vuelta.


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